La globalización es un fenómeno histórico. Significa que sus características son modificadas por otros procesos.
Se trata de un fenómeno exclusivo de la época contemporánea o del mundo actual. Se despliega a partir de la Segunda Revolución Industrial.
Según Braudel, ya se había establecido la existencia de varias mundializaciones históricas, correspondientes a la antigua Fenicia, Cartago, Roma, la Europa cristiana, el Islam, China e India. Pero la más notoria y de mayor impacto ha sido la que se está viviendo actualmente.
La globalización es un proceso ligado íntimamente al desarrollo del capitalismo como modo de producción expansivo respecto de territorios, poblaciones, recursos, procesos y experiencias culturales.
La dinámica expansiva del naciente capitalismo europeo, asociada al nuevo espíritu intelectual y político de la época, impulsó la apertura de nuevas fronteras. El desarrollo de la ciencia y su aplicación a la producción favoreció la conquista de nuevas fuentes de materias primas y de mercados, así como el dominio político y militar de territorios y poblaciones que fueron sometidas a las principales potencias europeas.
Desde los inicios del siglo XX el fenómeno fue impulsado por el desarrollo a escala mundial de nuevos medios de transporte terrestre y naval, el surgimiento y expansión de nuevas tecnologías de comunicación, y la aplicación de la energía eléctrica a la producción.
En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la producción intelectual.
A partir de 1914 y hasta la década de 1940, éste sufrió una fuerte contracción.
Después de 1945, tras la anterior interrupción del proceso de globalización de la economía mundial, ni el comercio internacional, ni las corrientes de capitales y los movimientos migratorios, volverían a recuperarlos niveles alcanzados con anterioridad a la Primera Guerra Mundial.
Justo después de la Segunda Guerra Mundial se comienza a ver la Globalización que vivimos actualmente: Surge la revolución tecnológica a la que se hace referencia como la era digital o la era de Internet.
Se distingue por la libertad ilimitada que tiene el dinero para circular en el mundo, y las millonarias transacciones de dinero que a cada minuto se realizan en las distintas partes del globo. En este sentido, cualquier agente económico puede negociar con otro desde cualquier lugar y en cualquier momento si tiene los conocimientos y los recursos necesarios para hacerlo. La información se convierte en el recurso más valioso de esta economía global.
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